¿El Nutri-Score funciona?

¿Sirve para saber si un alimento es saludable?

Descubre cómo se calcula y su utilidad

El Nutri-Score es un sistema de etiquetado opcional que se diseñó en 2005 y se implantó en España hace apenas unos años con el objetivo de regular y fomentar la elección de opciones más saludables, sobre todo en alimentos destinados a los más pequeños. Este etiquetado actúa como semáforo nutricional y otorga a los alimentos una calificación en forma de letras, pudiendo considerar que un alimento con calificación A o B será saludable, mientras que, si cuenta con la letra D o E, será más perjudicial para la salud.

Desde que se implantó este sistema, no fueron pocas las críticas que aparecieron al comprobar que alimentos supuestamente saludables como el aceite de oliva virgen extra o el chocolate negro tenían calificaciones negativas; sin embargo, cereales de desayuno cargados hasta arriba de azúcar añadido y grasas de mala calidad, lucían orgullosos una gran A verde en el frontal de su etiqueta. Por lo tanto, esto nos lleva a sospechar si realmente este sistema funciona y si el Nutri-Score nos permite valorar la salubridad del alimento.

Cómo se obtiene la calificación

Nutri-Score tiene una base muy sencilla. No es más que un sistema de puntuación en el que altos niveles de fibra y proteínas, así como que el alimento contenga frutas, verduras, frutos secos, legumbres y aceites saludables, suman puntos positivos. Sin embargo, altos niveles de nutrientes perjudiciales para la salud como azúcares, grasas saturadas y sal, así como un elevado contenido calórico, suman puntos negativos. Por último, se restan puntos negativos menos puntos positivos y en función de ese resultado, se otorga la letra correspondiente. Podéis comprobar mejor cómo funciona el sistema de puntuación en el grafico posterior. Obviamente, este sistema tiene ciertas adaptaciones y puntualizaciones que hacen todo el proceso más complejo, por ejemplo, en el caso de las bebidas el sistema de puntuación es algo distinto. Cualquier duda que tengáis respecto al sistema de puntuación, seguro que queda resuelta en el documento facilitado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición que podéis consultar haciendo clic aquí.

¿Es útil para saber si un alimento es saludable?

Según la teoría, podríamos pensar que sí, pero la aplicación práctica es muy diferente. No podemos olvidarnos de que la alimentación es una industria más cuyo principal objetivo va a ser siempre maximizar sus beneficios. Podrían haber elegido no implantar el Nutri-Score en sus productos de baja calidad (os recuerdo que su uso no es obligatorio), sin embargo, no iban a desaprovechar la oportunidad de aumentar sus ventas gracias a una A verde en el frontal de muchos de sus productos. Asique lo que hicieron fue aprovechar el sistema de puntuación a su favor y reformular productos de mala calidad añadiendo de forma artificial y no justificada alguno de los componentes que puntúan de forma positiva para contrarrestar su altísima puntuación negativa.

Os pongo unos ejemplos para que sea más sencillo de entender. Cuando se implantó el Nutri-Score en España, uno de los ejemplos más resonados fue el de los Chocapic, unos cereales de desayuno ultra azucarados y con grasas de malísima calidad como la de palma que, de repente, contaban con la calificación más alta de Nutri-Score. Esto lo consiguieron añadiendo de forma artificial fibras y salvados o sustituyendo parte de sus harinas refinadas por harinas integrales con el objetivo de aumentar la puntuación correspondiente a la cantidad de fibra. En otros casos, han añadido proteínas aisladas como leche en polvo o proteína de soja para aumentar su respectiva puntuación o han reducido o sustituido los azúcares añadidos por edulcorantes, no contemplados en el sistema de Nutri-Score, para reducir la puntuación negativa asociada al valor energético y al contenido de azúcares.

Entonces, ¿esa reformulación ha hecho más saludable a los alimentos?

Depende del caso. Sustituir la harina refinada de un producto por harina 100% integral es un cambio muy beneficioso. Sin embargo, añadir de forma artificial salvados (la cascarilla del cereal) a un producto con harinas refinadas no aporta ningún beneficio porque la fibra se encuentra de forma aislada y el impacto de la harina refinada sobre nuestro cuerpo va a ser prácticamente el mismo. Reducir el contenido total de azúcares añadidos está muy bien, pero sustituirlo por edulcorantes químicos de los cuales no conocemos por completo sus efectos sobre la salud a largo plazo, ya no es un cambio tan interesante. Reformular un fiambre para que contenga más cantidad de carne es un cambio muy bueno, añadir leche en polvo a un fiambre de mala calidad para que puedan poner en el paquete el reclamo “Alto en proteínas” y dar así una falsa sensación de salubridad, obviamente es un cambio además de cutre, engañoso.

Sin embargo, no podemos olvidarnos de que un alimento no es solo ni su cantidad de fibra, ni si lleva azúcar o edulcorantes o si es o no alto en proteínas. Un alimento es el conjunto de todos sus ingredientes y nutrientes, no podemos fijarnos solo en uno. Por ello, por muchísima fibra que tenga un alimento, si tiene 30 g de azúcar por cada 100g de alimento, no va a ser un producto saludable. Aunque un alimento sea libre de azúcares añadidos y aporte 15g de proteínas por ración, si está hecho con grasa de palma, no va a ser un producto saludable.

¿Me fío o no me fío del Nutri-Score?

La respuesta rápida es no, no te fíes, pero ni del Nutri-Score ni de cualquier cosa que te escriban en la parte frontal del paquete de los alimentos. Todo eso es marketing y ha sido puesto ahí con el único objetivo de que llame tu atención y consiga hacerte comprar el producto. Asique, hasta que se implemente un mejor sistema que la industria alimentaria no pueda utilizar para su propio beneficio, no nos va a quedar otra que seguir leyendo en la parte posterior de las etiquetas la lista de ingredientes y la tabla de valores nutricionales. La única situación en la que el Nutri-Score podría ser un poco de utilidad, sería al comparar dos alimentos del mismo tipo; por ejemplo, dos salsas de tomate o dos platos preparados a base de legumbres. Pero ante la duda, lee siempre la lista de ingredientes. Tienes en mi perfil de Instagram dos publicaciones en las que explico de forma muy sencilla los aspectos más importantes del etiquetado. Puedes pinchar aquí para visitar mi perfil.

 

3 comentarios en “¿El Nutri-Score funciona?”

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